lunes, 17 de diciembre de 2018

En el nuevo año...


Comúnmente las personas suelen hacer una resolución para cada nuevo año. Casi siempre esas resoluciones son comunes entre todos, por ejemplo una de ellas es perder peso o alimentarse mejor, otra es ahorrar dinero, o planear unas vacaciones, visitar familiares que hace mucho tiempo no han visto... etc.! Y qué bueno es hacer resoluciones, creo y he aprendido que es muy bueno planear, hacer resoluciones, o/y tener metas. Pero lo más importante y lo que a muchos se nos hace difícil es cumplirlas y mantenerlas, entonces creo que una de las mejores "resoluciones" o metas que debemos ponernos en este año es el obtener y mantener dominio propio.

Como Iglesia, como el cuerpo de Cristo que somos, nuestro mayor enfoque debe de ser ese; desarrollar y mantener dominio propio. El dominio propio es algo que se nos ha ido "quitando" por años, o que hemos ido perdiendo, es algo tan esencial en nuestras vidas y es lo que menos practicamos. El enemigo es feliz cuando ve una iglesia carecer de dominio propio, el sabe muy bien que sin dominio propio somos vulnerables a cualquier cosa que se nos presenta, somos vulnerable a las emociones y a hacer cosas que no representan a Cristo, al Reino de Dios. El dominio propio no viene a nosotros, el dominio propio está en nosotros, simplemente hay que practicarlo, desarrollarlo.

Oí un predicador decir; Exaltar el nombre de Cristo no es repetirlo muchas veces, Cristo, Cristo, Cristo, exaltar el nombre de Cristo es vivir de tal manera que nuestras vidas le representen, que aun sin mencionar Su Nombre las personas puedan ver que Cristo vive en mi. Eso es exaltar el nombre de Cristo. Y no digo que no debemos alabarle, claro que si a él le gusta ser alabado, pero hay lugares en los que no se puede, o no debemos por lo que la mejor expresión del evangelio es tu vida. ¿Cómo estás viviendo, representa tu vida o tus comportamientos a Cristo? No se trata de actuar, si no de convicción y transformación. Cuando nos dejamos ser transformados y podados por el amor de Dios y por Su palabra, no tenemos que hacer una actuación para reflejar a Cristo porque ya sale de ti naturalmente. Esto es cuestión de corazón, más que imagen o actuación.

El dominio propio es el que nos hace vivir esa clase de vida. Mira... hoy día no podemos impresionar al mundo con lo que tenemos o alcanzamos o hacemos, como cristianos estamos acostumbrados a presentarle a Cristo a las personas como alguien que solo puede darte algo, por ejemplo: Cristo puede ayudarte en eso, Cristo te da paz, Cristo puede sacarte de ese problema, drogas, alcoholismo... etc. ( y es cierto) Pero nos olvidamos de que hay quienes no tienen esa clase de problema, deberíamos preguntarnos; ¿cómo le presento a Cristo a alguien que lo tiene “todo”, que pareciera vivir aún mejor que yo, en completa paz,  que vive bien económicamente, sabe administrar el tiempo y el dinero, su moral es recta, es íntegro, bueno en fin no “necesita nada”, como le hablas de Cristo? –En el tiempo que vivimos debemos hacer una “reforma” al plan de salvación, o a la manera en que presentamos a Cristo al mundo, ¿sabes porque? Porque aunque ellos parecen tenerlo “todo”  Si necesitan a Cristo, necesitan conocerlo para poder tener vida eterna con él. Y solo nosotros viviendo una vida de dominio propio de transformación, una vida que refleje a Cristo, una vida fructífera, es cómo vamos a llegar a esas personas, ellos no quieren oír cuanto Dios nos ha bendecido o cuan bueno ha sido el con nosotros, ellos quieren verlo en ti. Entonces en este nuevo año que tu resolución sea mejorar tu vida, tu calidad de vida en todas las áreas, emocional, económica, mental, y  física, edúcate, ve a la escuela, obtén sabiduría a través de la oración y la Palabra de Dios, mejora la manera en que te alimentas, planea tus días, ahorra dinero, obtén un mejor trabajo, simplemente abre tu vida a los cambios de Dios.

¡Que tengas un mejor año!

Bendiciones,

Erika G.    


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