Sabes hace poco tuve el privilegio y la
oportunidad de poder visitar la Isla de Cozumel, México. Una isla pequeña
pero hermosa, no conozco su historia muy
bien, ni la cultura o creencias, pero
algo que sí pude traer y ver de las personas en Cozumel, es la hermandad. Tan
pronto entramos a la isla comencé a ver y sentir que no tenia porque preocuparme o sentir miedo alguno, también notamos como los trabajadores de ahí llamaban a
todos, amigo o familia, inmediatamente uno piensa, bueno, están haciendo su
trabajo y obviamente ellos quieren ofrecer un buen servicio y que uno le compre
lo que ellos venden, pero luego me fui dando cuenta, que no era así, por lo
menos no en su totalidad. Había algo que los hacía ser así, había algo que los
unía y los hacía ser humildes genuinamente.
-
Luego de
haber recorrido parte de la Isla en un carrito que le llaman, “Buggy” un
recorrido hermoso y tan pacífico, decidimos ir más hacia el área del centro,
donde están todas las tienditas y hay más actividad, y así
poder conocer un poco más, tomarnos
fotos etc. Para llegar hasta allá tomamos un Taxi, y el señor que manejaba nos
platicaba y nos contaba un poco de lo que es Cozumel y su gente, y en la plática nos
contaba y nos hacía entender que es lo que los une. Nos decía que por Cozumel pasaban muchas
tormentas y huracanes, y al ser una isla falta de recursos, las personas en vez
de buscar por lo suyo propio ellos se unían en esos tiempos de tormentas y se
ayudaban los unos a los otros. ¡Qué hermoso, No!?! -No sé si a ti, pero a mí me emociona oír y
ver estas cosas. Yo vivo en los Estados Unidos, USA y créeme aquí es difícil
ver estas cosas. Aquí la gente vive en su propio mundo, cada uno vive, buscando
lo suyo, buscando hacer riquezas. Pero sabes algo, la riqueza no está en el
tener más dinero, creo que la riqueza está en el compañerismo, la riqueza está
en tener a Cristo en tu corazón y ser una mano de ayuda para tu hermano, tu
vecino, tu prójimo. ¿Te acuerdas de la historia de Lázaro y el rico? Lucas 16:19-31
¿Qué nos une? Creo que al
final de todo, lo que nos debe unir son estas cosas, el fruto del Espíritu. No
nacimos para vivir buscando lo propio, sino para vivir en hermandad. Siempre
digo que el dinero es necesario, obviamente, lo necesitamos para poder vivir,
pero lo que nos llena, por lo menos a mí, ¿no sé si a ti?, Es el poder ayudar,
es el amar a nuestro prójimo, es ser una mano de ayuda, un oído que escuche…
etc. Hay una satisfacción tan grande cuando hacemos lo que es correcto. Y yo sé
que no podemos cambiar a la gente ni arreglar al mundo en un momento o solos,
pero podemos ser de testimonio y mostrar el amor de Cristo una vida a la vez.
Aunque vivimos en tiempos cruciales, proféticos, todavía estamos en la Tierra,
y mientras hay Vida hay Esperanza. Recuerda que tal vez tú seas el único Cristo
que alguien pueda ver hoy, !Ama como el!.
Mateo 22:36-40 (RVR1960)
36 Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento en la
ley?
37 Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con
todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente.
38 Este es el primero y grande mandamiento.
39 Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo
como a ti mismo.
40 De estos dos mandamientos depende toda la ley
y los profetas.
AMAR A DIOS ES AMAR A TU PRÓJIMO
Dice 1 Juan 4:20 Y si alguno dice: Yo amo
a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues el que no
ama a su hermano a quien ha visto; ¿Cómo puede amar a Dios
a quien no ha visto?
¡VIVAMOS PARA AMAR A NUESTRO DIOS… Bendiciones!

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